Ingeniería del Tiempo
El tiempo, si lo entendemos como un lapso entre instantes o como una de acontecimientos sujetos a cambio, es una magnitud que se ha intentado medir con más o menos éxito desde los albores de la civilización humana. La datación, segmentación y organización de instantes más o menos largos comienza ya en los primeros agrupamientos humanos y continúa siendo, a día de hoy, un gran tema de debate e investigación.
Métodos Primitivos
Se cree que los relojes y calendarios más primitivos comenzaron a crearse en el neolítico. El conocimiento de la sucesión de las estaciones se convierte en una necesidad de primer orden con la transición hacia la agricultura y hacia sociedades más complejas. Así, el reloj o calendario más simple que se conoce y que se postula como el abuelo a todos los métodos de medición, es el Gnomón.

El Gnomón es un reloj de sol que consiste en un palo (llamado también ortostilo) que proyecta una sombra hacia una serie de marcas. Las marcas miden la hora del día, mientras que la longitud de la sombra proyectada indica la estación del año en la que nos encontramos. Así, cuanto más se alargue la proyección a lo largo de los días, más cerca estaremos del verano y viceversa, cuanto más rápidamente se acorte, más se acercará el invierno.
Los primeros en usar una división solar de doce marcas proyectadas fueron posiblemente los Babilonios, pero rápidamente fue adoptada por los Egipcios. Estos desarrollaron en gran medida el sistema del gnomón, usando el sol para establecer una correlación entre las crecidas del nilo y un calendario anual, creando así el primer calendario solar. 3000 años antes de cristo ya dividían el año en 365 días y doce meses, tal y como lo hacemos hoy.

Sin embargo, la medición de instantes más cortos de tiempo se antojaba imprecisa, de ahí que se desarrollaran nuevas técnicas. La Clepsidra, ya se utilizaba en el 1530 A.C. en las corte del faraón Amenhotep I. Una Clepsidra no es más que un cubo de agua con un agujero que desaloja el agua de forma constante. Según se iba vaciando se revelaban diferentes marcas en su interior que indicaban la hora durante la noche. Sencillo pero efectivo.
Renacimiento Mecánico
Aunque ya existen referencias a sistemas de contrapesos que indicaban la hora en el Imperio Bizantino, se considera que el primer reloj mecánico moderno hizo su aparición a mediados del siglo XIV, de manos de Richard Wasigford, abad de San Albano, en Inglaterra. Más tarde, casi a finales del siglo XVI, llegarían los relojes de bolsillo, creados en Francia y ampliamente popularizados por los relojeros de la ciudad Alemana de Nuremberg. A partir de aquí la carrera hacia la miniaturización no cesó hasta llegar a la era digital en la que vivimos.
Tiempo atómico
No cabe duda que los relojes y los calendarios modernos son tremendamente precisos si los comparamos con los primeros métodos y artilugios que comentábamos. Existen, de hecho, relojes atómicos capaces de desviarse un único segundo cada 30.000 años. Estos relojes basan su unidad de medida en el segmento temporal que duran 9.192.631.770 periodos de la radiación emitida entre los dos niveles del estado del átomo de cesio 133.
Pero esto se queda pequeño si hablamos de cuantificación de tiempo ultracorto: Durante los años sesenta se descubrieron partículas de vida especialmente corta. Tan efímeras, que aun moviéndose casi a la velocidad de la luz no podían desplazarse lo bastante para dejar una traza medible. ¡¡El tiempo que vivían había que medirlo por métodos indirectos y resultó que estas “resonancias” de vida ultracorta vivían
sólo diezcuatrillonésimas (10 elevado a la -23) de segundo!!
Justo en el extremo contrario tenemos las unidades de tiempo más grandes. Lógicamente, es muy difícil establecer un límite en este sentido. Aún así, el tiempo y el espacio coexisten de forma paralela en la física moderna, por lo que podemos asumir que los años luz, las unidades astronómicas (U.A) o el tiempo transcurrido desde el big bang (13.7 billones de años) son cantidades medibles lo suficientemente grandes como para establecer records.
Fuentes: Wikipedia, “Cien preguntas básicas sobre ciencia” de Isaac Asimov.
Acerca de esta anotación
Estás leyendo ahora mismo Ingeniería del Tiempo, una anotación en el blog Tecnomantes
- Publicado:
- 25.06.09 / 3pm
- Categoría:
- Ciencia y Tecnología, Curiosidades

















2 Comentarios
Saltar al formulario de comentarios | Comentarios rss [?] | Dirección de trackback [?]