¿Robots? ¡Robots!

La robótica nos asiste y nos hace la vida más fácil. El día a día sería un infierno sin estos esclavos trastos sin alma. A veces no nos damos cuenta y pensamos en un futuro asistido por miles de Robots humanoides, pero la realidad es que el futuro ya lo estamos viviendo, sin darnos cuenta, en el presente. Tenemos lavavajillas, lavadoras, secadoras y hasta aparatos que planchan solos. También cafeteras, microondas, máquinas de vending y un sin fin más de Robots que nos rodean de forma rutinaria. Pensando e imaginando pasado y futuro, me decidí a investigar un poquito más sobre la historia de la robótica.

¡Robots!

Robots en la película de ficción Yo, Robot

Proto-Robots

A mediados del sigo XX comenzaba una nueva era de romanticismo científico. Los últimos coletazos de la segunda guerra mundial despertaban la imaginación de muchos escritores que, influenciados vete tu a saber como, sacudían el polvo al género y convertían ficción clásica en Ciencia Especulativa. Mientras Asimov hacía soñar a muchos con robots antropomórficos que hablaban y superaban moralmente a los humanos gracias a las leyes de la robótica, Arthur C. Clarke nos mostraba la parte más siniestra de estos seres a través de inteligencias artificiales manipuladoras como HAL9000.

Y es que en un principio, los robots fueron imaginados como seres orgánicos que facilitasen las tareas domésticas. De hecho, el término “Robot” fue utilizado por primera vez por Karel Čapek en su obra teatral R.U.R. (Rossum’s Universal Robots, 1921) y, aunque los robots de Čapek eran humanos artificiales orgánicos, posteriormente la palabra robot se ha utilizado casi siempre para referirse a humanos mecánicos.

Así, tras unas décadas de febriles sueños que nunca llegaron a materializarse del todo, el autómata industrial comienza a hacerse un sitio en las empresas de maquinaria. Creo que en un principio no existía consciencia de que estos autómatas fuesen realmente robots, al menos no desde el punto de vista clásico. Aún así la semilla comenzó a germinar y de pronto el usuario doméstico se vio rodeado de robots que, si bien no son mayordomos mecánicos, se encargaban de tareas que nadie desea hacer.

Oh Dios mio, Estamos rodeados.

A finales de los años 20 y mediados de los 30, en plena era Pulp, los relatos de Robots comenzaron extender la idea de un ser mecánico con alma. Impulsados por la creciente fama de estos seres imaginarios, al fin se construyó el primer autómata humanoide real. Elektro, el abuelo de todos los “Robots”, se mostró al publico en la feria de Westinghouse en Mansfield (Ohio, EE.UU) durante 1937 y 1938. Elektro podía mascar chicle y fumar ¿¡WTF!? y era lo último en cuanto a tecnología antropomórfica se refiere.

Elektro, el primero robot humanoide

Así era Elektro

Ya de forma comercial en 1960, Devol y Engelberger, consiguieron un contrato con la Generals Motors para instalar un brazo robótico, el Unimate, en su fábrica de Trenton (Nueva Jersey). La máquina, con un peso de 1.800 kg, fue considerada el primer robot industrial de la historia y su función era la de levantar y apilar grandes piezas de metal caliente.

Unimate, el primer robot comercial de la historia.

Unimate, el primer robot comercial de la historia

Pero mucho antes de antes que Elektro y Unimate, los primero robots aparecen en el cine de ficción. En 1927, la Película Metrópolis mostraba a Maria, una entidad sintética que en el libro original se la describía como “Una figura transparente, hecha de carne cristalina y huesos de plata que expresaba con sus ojos un gesto de calma locura”. La idea cuajo, y pronto el mito de la rebelión de las maquinas se encarnó en el legado de Čapek. En 1951 teníamos al abuelo de todos los Robots malvados de ficción: Gort hacía su aparición por primera vez en Ultimatum a la tierra fascinando a medio mundo en su intento de aniquilar a la raza humana.

Gort, el primer robot de ficción que daba miedo

¡Klaatu Barada Nikto!

Este fue un punto de inflexión importante en la SCI-FI cinematográfica. Los robots para bien o para mal, inundarían el mundo del celuloide de forma imparable. Seres como R2D2, los Terminator o los centinelas de Matrix no son más que ideas heredadas de aquellos autores del primer cuarto del siglo pasado que escribían pastiches sobre Zombies y viajes a otros mundos.

El Presente en la Robótica

Decía algún entendido que, si hubiésemos avanzado en el campo de la robótica tanto como en el de la informática, ahora mismo seríamos incapaces de distinguir un ser sintético de uno real. Aunque dicha afirmación parezca algo exagerada, puede que tenga parte de razón. Pero que no decaiga el ánimo: Prácticamente no hay día que no aparezca una noticia sobre robótica en Blogs de ciencia en Internet.

Claro ejemplo de esto, es el trabajo que hacen en Boston Dynamics, una empresa dedicada a crear “engendros” robóticos como el archifamoso Big Dog.


Big Dog se hizo famoso en Internet hace un año por ser lo ultimo en imitación al movimiento cuadrúpedo

Otro claro ejemplo es el trabajo de los ingenieros de Honda, que sorprenden a propios y extraños con su increíble robot humanoide Asimo. Asimo es un robot que ha ido evolucionando a lo largo del tiempo hasta alcanzar cotas difícilmente imaginables hace solo unos años. Esta semana nos mostraban como puede ser manejado por la mente:


El piloto, además de ser un buen ingeniero, tiene pinta de ser un freak de cuidado

El Valle Inexplicable

¿Habéis notado cierta inquietud al ver los vídeos o las fotos de los Robots mostrados arriba? Bien, pues no sois los únicos. Al parecer es un rasgo compartido el sentir cierto miedo a seres inorgánicos con apariencia humana. Este efecto es conocido como el valle inexplicable, y se describe de forma mucho más detallada en este artículo de Kirai.net. Básicamente es un punto en la gráfica Familiaridad-Parecido humano en el que la gente responde de forma negativa al robot. Es digamos un “repelús” por algo que imita demasiado bien al ser humano.

Gráfica del Valle Inexplicable
Fuente: Kirai


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