Estambul, parte III
Continuamos la visita desde la mezquita azul para dirigirnos, a través de uno de sus accesos, hacía el hipódromo. En la plaza de acceso pudimos deleitarnos con dos obeliscos y una estatua-pirulí de bronce. El primero de los tres obeliscos, el más impresionante, es de granito, y de origen egipcio. Ahora no recuerdo quien lo trajo a Constantinopla, pero creo que fue erigido por orden de Thutmosis III (si, lo se, lo se, parece una enfermedad venérea, pero yo no le puse el nombre, que se le va ha hacer) en el 1500 a.C. El otro obelisco y el pirulí de bronce no son tan vistosos, en parte porque están rotos o les falta alguna pieza. Los saqueos de las cruzadas es lo que tienen. Por otro lado, el hipódromo romano solo tuvimos la oportunidad de verlo por fuera, y es una lástima, porque las libro-guías hablaban bastante bien de él. Que se le va ha hacer.
Tras tomarnos un pequeño descanso continuamos calle abajo para visitar las cisternas de la Basílica. Construidas en el siglo VI a.c por Justiniano (este tipo era la pera) permitían abastecer de agua a gran parte de la ciudad. A mi me gustaron mucho: Se estaba fresquito ahí abajo y se respiraba un olor viejo y decrépito, como a catacumbas. Sin embargo, también transmitía un halo de misterio que se volvería a repetir en otros lugares de Estambul, como si el lugar tuviera algo que contarnos. En su interior hay un montón de pasarelas sobre una cisterna en desuso. Carpas albinas de considerable tamaño nadan de un lugar a otro por debajo de los puentes. Al fondo se pueden visitar dos rocas que sirven de base a sus respectivas columnas y que están talladas con la cara de Medusa.
Tras salir de la basílica decidimos buscar un lugar donde comer. Al final nos sentamos en una terraza callejera en la que el dueño nos asaltó con un “Que pasa tío. ¿Quieres un Kebap?”. Suficiente para nosotros XD.
Después de zamparnos el bocata Turco nos pusimos en marcha y decidimos tirar hacia el Gran Bazar (turco: Kapali çarsi). Llegado a este punto me gustaría hacer un aviso al visitante infiel: Los vendedores son unos CHAPAS. Si, unos CHAPAS con mayúsculas, pero que muy muy pesados. Cualquiera que haya viajado a algún país del Magreb sabrá de lo que hablo. Al principio pueden llegar a agobiar, más que nada por que te abordan en tu idioma y no te dejan en paz. Lo mejor es pasar de ellos. Si finalmente te gusta algo, comienza con disimulo a mirar algo que realmente no quieres comprar para luego decir “Nah, es demasiado caro. Pero.. ¿y eso otro?” mientras señalas lo que realmente quieres. Así te aseguras de que bajen de precio. ¡Regatead!, ¡No tengáis miedo! ¡Consejo de pardillo!
Exhaustos tras la aventura en el bazar (en serio, es como ser Indiana Jones, pero sin látigo; el sombrero te lo puedes comprar allí XD), nos dirigimos hacia la universidad. Es un edificio enorme que se abre hacia una gran plaza. Decidimos comernos un bizcocho (que rica es la bollería Turca) y tomarnos un té mientras decidíamos cual sería nuestro siguiente paso.
El siguiente paso resulto ser la visita a la mezquita de Suleiman el magnífico. Para mi ésta es la mejor mezquita que visitamos en nuestro viaje. No es la más grande, pero si es la más impresionante. Además tuvimos la suerte de que estaba prácticamente vacía. Muy recomendable.
Saliendo del templo decidimos callejear dirección al Bósforo para toparnos con el puente Gálata y el bazar de las especias. Sin ser tan agobiante como el anterior, éste resulta también muy curioso. Tienen todo tipo de condimentos, algunos de las cuales no me sonaban ni de oídas. La presentación de sus productos es brutal, dan ganas de tirarse encima y rebozarse con paprica, pimienta y gelatina :-D. Ya podían aprender los tenderos de mi pueblo.
De vuelta al hotel, hechos puré, cruzamos el parque Gülhane, que bordea el palacio Topkapi, antigua residencia de los Sultanes Otomanos. Tiene unas vistas impresionantes al estrecho, aunque también se pueden disfrutar de estas vistas desde el interior del palacio.
Al llegar al hotel decidimos darnos un baño en la piscina y buscar un lugar donde cenar algo. Nos decidimos por un lugar cercano en el que cenamos una pizza turca (se llaman Pide) y una cerveza (que se dice Bira). Trás esto hicimos uso una tarjeta que nos dio Joseba, el chico que conocimos el primer día, y fuimos a fumar en cachimba. El lugar es privilegiado: se encuentra en la terraza de un hotel llamado Petrol. Nada más entrar, dices “¿Narguile?” (pipa en Turco) y te señalan el ascensor. Una vez arriba te recibe un tío la mar de majo que te invita a sentarte y te da la carta de pipas. Si mal no recuerdo se llama Sr.Orkut. Si decidís ir, decid que os envían un par de chicos Vascos. Por cierto, esto de la pipa de agua es totalmente legal, no penséis mal. Se fuma tabaco a través de una boquilla y lo hacen hasta los niños pequeños.
Acerca de esta anotación
Estás leyendo ahora mismo Estambul, parte III, una anotación en el blog Tecnomantes
- Publicado:
- 23.04.07 / 7am
- Categoría:
- Viajes





















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