Devorando Nueva York en 5 dias (parte 1)


“Viajar es imprescindible y la sed de viaje, un síntoma neto de inteligencia.”

Enrique Javier Poncela

Mi padre siempre me dice que viajar expande la mente (es la persona que conozco que más países ha visitado) y creo que tiene razón: no hay nada como visitar lugares para darse cuenta de lo pequeño e insignificante que es uno. Viajar también ayuda a aprender y superar miedos, y hace que amemos más nuestro rincón natal. Si hace unas semanas estaba por motivos de trabajo en Alemania, esta vez me ha tocado disfrutar de unas vacaciones de cinco días en Nueva York.

NY es una ciudad que hay que visitar al menos una vez en la vida. No solo es la capital del mundo. Nueva york es una ciudad tan rica en culturas y gentes, tan grande y al mismo tan pequeña en sus detalles, que es imposible abarcarla en un año; menos aún en los 5 días que he pasado en compañía de dos amigos.

Ésta metrópoli te traga y escupe como si nada, y esa es una impresión que voy a intentar plasmar en el blog: 5 días pateando las calles de una de las mayores metrópolis del mundo.

Día 1:

Si te parece que tu pueblo/ciudad es interesante, es que no has visitado Nueva York. Ya solo llegar al Aeropuerto (que por cierto es más grande que mi pueblo), te das cuenta de que o pierdes la vergüenza o lo vas a pasar muy mal a la hora de moverte por la ciudad. El idioma no será un problema si chapurreas algo de ingles. Además, un tercio de la población es hispano-parlante así que a la hora pedir comida o gritarle a un taxi puedes hacerlo incluso en español, que es muy posible que te entiendan.

El Hotel 17, que es como se llamaba el hotel donde nos alojamos, se encuentra situado en un cruce de la tercera avenida con la 17. Es un lugar bastante céntrico y seguro, a dos manzanas de la boca más cercana de metro. Bastante recomendable en cuanto a calidad-precio (unos 34 dólares la noche en temporada alta), y aunque no tiene baños privados, es silencioso y limpio.

Calle 17, al fondo se puede ver el toldo del Hotel.

Nada más dejar el Hotel tiramos hacía el Madison Square Garden (no sin antes confundirnos un par de veces en el metro). Ya en el estadio y tras 5 minutos de cola, nos dijeron en taquilla que las entradas para el partido de los NY.Knicks del viernes estaban agotadas, así que tendríamos que esperar al siguiente día para ver si se cancelaba alguna.

Jungla Urbana de camino al Empire State.

Pues nada, un poco decepcionados nos fuimos de compras a Macy’s, un centro comercial que estaba prácticamente al lado. Un par de horas después, y con bolsas en la mano nos dirigimos al Empire State Building, que quedaba cerca y subimos hasta el mirador del piso 86.

Mirador del Empire State Building.

Muertos de sueño nos fuimos de vuelta para el Hotel, que ya llevábamos más de 30 horas despiertos y tocaba dormir. ZzZzZz..


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