Tecnomantes en Japón, Día 9
Salimos de Osaka, pero esta vez cogiendo un tren dirección Hiroshima. Hiroshima (広島市 ‘Hiroshima-shi’?) es tristemente conocida por ser la primera ciudad bombardeada con nucleares. El 6 de agosto de 1945, en el final de la Segunda Guerra Mundial, y mientras se pactaba la rendición con los aliados, la aviación estadounidense lanzo una bomba atómica con alias “little boy” sobre el centro de la ciudad. Este acto bélico, cuyo objetivo fue la rendición rapida e incondicional de Japón a los Estados Unidos, produjo la muerte de alrededor de 120.000 japoneses, en su casi totalidad civiles, dejando un saldo de casi 300.000 heridos, entre los cuales gran cantidad presenta variaciones y mutaciones genéticas debido a la radiación a la cual estuvieron expuestos.
Habiendo leído ya un poco sobre la historia de la ciudad, esperábamos ver una metrópolis tecnológica y urbanísticamente avanzada, y en parte no nos defraudó. Digo en parte, porque algunos tranvías que aún funcionan datan de 1907, cedidos por los alemanes antes incluso de la primera guerra mundial. Con todo, nuestro paseo comenzó desde la estación de trenes hacia el museo de arte contemporáneo de Hiroshima, el cual no visitamos por lo apretado de la agenda. Donde si hicimos un alto obligatorio fue en la librería contigua al museo, dedicada íntegramente al manga. Si, tres pisos de manga. Y gratuito. El sueño del otaku hecho realidad.

Si, es una escultura. Al menos eso decía la etiqueta…

Manga a raudales.
Dejando atrás el bosquecillo donde se encontraban ambos edificios, caminamos un cuarto de hora a través del paseo de la paz hasta llegar al memorial peace museum. Aquí hicimos un alto para comer antes de meternos de lleno en La Historia. Para entrar hay que pagar algo anecdótico (50 yenes, unas 50 pesetas) y merece la pena aunque solo sea para ver los horrores del armamento nuclear. Después de pasar por el museo uno se replantea - una vez más - el sin sentido de la guerra, y sobre todo, si el hecho de que tengamos como vencedores “a los buenos”, es decir, a los aliados, no sea una de tantas mentiras que nos han contado. Cierto es que los nazis hicieron cosas horribles asesinando a 6 millones de judíos, pero, los aliados mataron en una semana a casi medio millón de japoneses, y poco se ha hablado al respecto. Pocas películas han tocado el tema, casi no ha habido ninguna mención de arrepentimiento a lo largo de los años por parte del bando ganador, y apenas unas lineas en los libros de historia para recordar la masacre. Es un tema casi tabú del que quiero escribir en el futuro con un poco más de detalle.

Museo de la Paz.

Cenotafio en memoria de los fallecidos. En una inscripción se leía:”Reposamos aquí en paz para que nunca se vuelva a repetir el Mal”.
Alrededor del museo existen otras construcciones que han de visitarse si va uno a Hiroshima: El domo que sobrevivió a La Bomba, la escultura a Sadeo Sasaki , o el propio parque de la paz, todo ello a tiro de piedra desde el museo.
Dirigiendo nuestros pasos hacia el norte nos encontramos con el castillo que vigila la ciudad. El castillo fue construido originalmente en el siglo décimosexto por el clan de Mori , en un claro desafío al shogunato de Ieyasu Tokugawa. El castillo es precioso y el interior es bastante entretenido. De hecho, de entre todos los castillos que llegamos a ver en nuestro viaje, a mi este fue el que más me gusto. He aquí algunas imágenes:

Los samurais construían castillos de madera y piedra.

Punta de lanza de un samurai.

Este es un samurai que me encontré dentro del castillo ;-P
















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